Por qué las ventas del iPhone no crecen como antes (a pesar de seguir vendiéndose mucho)

Tras la nota publicada por Tim Cook para rebajar las expectativas de ventas de la empresa en este período navideño, muchos se han lanzado a publicar artículos con titulares en la línea de Apple reconoce que vende menos iPhones. Es cierto, pero en cualquier caso es importante dar un pequeño paso atrás y ver toda esta situación con perspectiva, porque este ajuste de ingresos no significa, en absoluto, que Apple vaya a tener problemas graves a partir de ahora… y tampoco durante unos cuantos años. Han reportado finalmente más 84.300 millones de dólares de ingresos, y nada menos que 20.000 millones de dólares de puro beneficio, todo esto sólo en los últimos tres meses del año 2018. La mayoría de empresas darían lo que fuera por tener resultados así, pero para Apple no es suficiente porque todos esperamos, siempre, que vendan más y más iPhones cada año. Reflexionemos acerca de la razón por la qué ahora no crecen como crecían antes las ventas del iPhone.

Keynote de presentación del iPhone XS, XS Max y XR - Tim Cook 2000 millones de dispositivos iOS

Aunque probablemente haya muchas razones, pensamos que las dos principales causas de unas ventas de iPhone que ya no crecen como antes, son dos; Un mercado de smartphones más saturado que ya tiene sus años y empieza a madurar, y una imagen de marca cara y avariciosa que especialmente en los últimos años, se le asigna a Apple.

Madurez del mercado

Como vemos arriba, hasta la fecha Apple ha vendido más de 2000 millones de dispositivos iOS. Es una cifra increíble, impensable hace sólo once años, cuando el iPhone fue presentado. En el año 2009, Apple vendió más iPhones que todos los que vendió en el 2007 y 2008 juntos. En el año 2010, Apple vendió más iPhones que en el 2007, 2008 y 2009… todos juntos. Era un crecimiento de ventas brutal… y este crecimiento continuó hasta el año 2014 aproximadamente. Estamos hablando del lanzamiento del iPhone 6 y 6 Plus, un nuevo diseño, nuevos tamaños de pantalla más grande… Apple volvió a vender más que nunca, y a partir de entonces, en la industria hay una corriente de pensamiento generalizada; la industria de los smartphones ha alcanzado su madurez, y eso significa, que no se volverán a vender tantos como entonces. Es algo que le ocurre a todos los fabricantes de smartphones… y es una razón por la que los smartphones de alta gama son más caros; utilizan componentes más caros, y por lo tanto su longevidad también es mayor… los usuarios necesitan cambiar de smartphone menos habitualmente, comparado con hace 6 o 7 años. En todos los mercados que han madurado, ocurre lo mismo, indistintamente del producto que se venda. Tecnológicamente hablando, los ordenadores portátiles, tabletas o smartphones son suficientemente buenos durante más años que antes.

Interior de una de las fábricas del iPhone

A esta situación, se une también el hecho de que el iPhone se vende ya prácticamente en todo el mundo. No hay nuevos mercados en los que Apple pueda entrar para incrementar las ventas, y cuando hay grandes mercados que fallan, como es el caso del mercado chino, se nota en las ventas más que nunca antes.

La supuesta avaricia de Apple

En los últimos años, muchos ven a Apple como una compañía avariciosa, cuyos productos son simplemente elitistas. Muchos piensan que Apple podría bajar el precio de sus productos, pero en realidad lo hacen porque comparan a Apple con el resto de empresas… y Apple no ha sido nunca como el resto de empresas. Por esa razón sus productos, su publicidad, su todo… ha sido siempre diferente. Es precisamente esa diferencia la que ha llevado a Apple a lo más alto, sobre todo después de estar a punto de desaparecer a finales de los años 90. A pesar de su historia, Apple no se quitado nunca el San Benito de los ser una empresa avariciosa, que cobra más que los demás simplemente porque sus productos llevan su logo.

La verdad, es que Apple siempre ha puesto un precio a sus productos de una manera relativamente sencilla; Calculan cuánto cuestan los componentes, la investigación y desarrollo invertidos, el marketing, el transporte, los aranceles y otros impuestos, y cuando tienen ese dato, le añaden más o menos un 30% o 35% de más, que es el beneficio que Apple saca de la mayoría de sus productos. Aunque hay excepciones, por ejemplo el Apple I, el primer producto de Apple del que sólo fabricaron 200 unidades, costaba 666,66 dólares porque a Steve Wozniak, el cerebro que lo diseñó, le gustaban las cifras repetidas.

Steve Wozniak y Steve Jobs construyendo el Apple I

Aparte de esas excepciones, la compañía lleva muchos años utilizando el mismo patrón para fijar los precios de sus productos. Sí, es verdad que los últimos modelos de iPhone son más caros que nunca y que incluso el iPhone XR, que se supone que debería ser más barato, aún es más caro que modelos de iPhone en años anteriores. Es cierto también que la imposición de Apple en su tienda de aplicaciones para cobrar también una parte del dinero de las suscripciones de los servicios ha llevado a gigantes del entretenimiento como Netflix a retirar la suscripción de nuevos usuarios directamente en la App. También ayuda a esa imagen de avaricia que hayan estado cobrando casi 100 eurodólares por los cambios de batería cuando parece que con 29 también se puede hacer. Gracias a ese precio, han cambiado la batería de 11 millones de iPhones en todo el mundo, en un año.

Todos estos hechos, pesan más que nada en un mercado en donde los competidores de Apple venden smartphones más que aceptables en cuanto a calidad por menos de 200 euros. Sí, los principales competidores Android del iPhone XS también cuestan mil o más euros, pero también hay muy buenas ofertas por 500 o 600 euros contra los que Apple no puede (y probablemente no quiere) competir.