Los aranceles de Donald Trump están dando mucho que hablar. Las bolsas continúan bajando, y la economía norteamericana parece que se prepara para una recesión. Todos los indicadores económicos muestran eso, y aún no han comenzado los muy posibles despidos que podrían llegar masivamente en varias industrias.

Como ya os contamos, una de las cosas que Apple podría hacer para solucionar esta situación es subir el precio del iPhone en EEUU. Un iPhone está hecho de cientos de componentes que vienen de todo el mundo, además de estar ensamblado en países como China o India, lo que significa que las importaciones de iPhone tendrán que pagar esos aranceles. Esto, podría subir el precio del iPhone hasta un 43% en EEUU, según cuentan en la agencia de noticias Reuters.
Eso podría el precio de un iPhone 16 Pro Max con 1TB de capacidad de almacenamiento en los 2.300 dólares. Sí, es el modelo de iPhone más caro que hay, pero sería sin duda un hito en la historia del dispositivo. Un iPhone 16e podría pasar de 600 dólares a 850 dólares de un día para otro.
El equipo de marketing de Apple tendría que dejar de promocionar este terminal como que tiene un buen precio, porque la verdad es que no parecía tenerlo antes de los aranceles, mucho menos lo parecerá después.

Lo que hacen la mayoría de empresas cuando tienen que pagar aranceles es pasar el coste añadido al consumidor. Es muy poco probable que Apple decida reducir su margen de beneficio para mantener el precio del iPhone, o quizás podría hacer las dos cosas, por un lado subir un poco el precio y por otro sacrificar algo de margen de beneficio. Ninguna de las opciones es buena.
Esto que podría pasar con el iPhone pasará también con el resto de dispositivos electrónicos. Para empezar, parece que Nintendo está congelando temporalmente las pre-reservas de su nueva Nintendo Switch 2 en EEUU tras un acuerdo con las principales cadenas de distribución de videojuegos para ver qué van a hacer con los aranceles y las subidas de precio. La Nintendo Switch 2 ha resultado ser realmente cara, mucho más de lo que muchos esperábamos, y los juegos también… 80 dólares o 90€. Ahora con esos aranceles, porque los juegos no se fabrican en EEUU, podríamos ver ahí también una subida de precio, además de una subida más de una consola que ya es bastante cara.