La locura de los aranceles a la mayor parte del planeta que Trump ha firmado hace unas horas ha tirado por el suelo las acciones de la mayoría de empresas de todo el mundo, y Apple no es inmune a esto. La empresa ha perdido más de un 8% de cotización en dos días.

Lo peor de todo es que esto es sólo el principio, porque en la administración de Trump han decidido que van a imponer aranceles de importación a prácticamente todos los países del planeta, excepto Cuba, Corea del Norte y Rusia, que de todas maneras ya tienen sus propias sanciones internacionales. Ellos ven el déficit, es decir, que EEUU compre más a un país de lo que les vende, como algo negativo y malo, y esperan que esto equilibre la balanza.
Probablemente también piensen que esto fomentará la construcción de nuevas fábricas en EEUU en lugar de importar lo que se construye fuera, y que eso fomentará nuevos puestos de trabajo. Esto, aunque es posible, está por ver y en cualquier caso es algo que con toda probabilidad no va a ocurrir a corto plazo, porque no se levantan fábricas así como así. Incluso TSMC, la empresa más puntera en fabricación de chips a nivel mundial, necesita dos años para levantar una, y lo dicen después de haber tardado entre 4 y 5 años en levantar la primera.
El tiempo pondrá a cada uno en su lugar, y es posible que negociaciones con algunos países rebajen o eliminen esos aranceles según van negociando con Trump, pero ahora mismo lo único que hay es incertidumbre y miedo a la inflación, y cuando eso ocurre, las bolsas de todo el mundo bajan, y las de EEUU aún más. De ahí ese batacazo que Apple se ha dado hoy en bolsa. Apple y todas las demás empresas. No es por algo que dependa de ellos, pero ahora es quizás un buen momento para recordar que Tim Cook puso un millón de dólares de su bolsillo para la fiesta de inauguración de Trump hace unas cuantas semanas. No fue Apple, sino Cook deliberadamente, y visto ahora uno se pregunta qué sentido tiene todo esto.

Sí, sin duda es un día para que a Cook se le quede esa cara al lado de Trump.