Desde hace años sabemos que Apple eligió a Globalstar como su primer proveedor de servicios satelitales para el iPhone. Más adelante, después de un comienzo exitoso que ha ayudado a personas en apuros en zonas aisladas, ahondaron aún más en sus acuerdos. Esto no debió sentar muy bien al excéntrico Elon Musk, especialmente ahora que se dedica en cuerpo y alma a temas políticos ajenos (aunque relacionados) a todas sus empresas, entre ellas SpaceX, que como probablemente sabrás, se encarga de lanzar los satélites de Starlink.

SpaceX ha interpuesto quejas regulatorias a la FCC en EEUU para frenar la expansión de Globalstar en un rango de frecuencias que hasta ahora estaban sin asignar pero que quieren que se comparta. Se trata de las bandas en los 1,6 Ghz y 2,4 Ghz. Globalstar las pidió para la expansión de sus servicios satelitales directos a smartphones, y SpaceX quiere que se retrase esa asignación para que ellos también puedan entrar a utilizarlas en igualdad de condiciones. Esto, podría retrasar los planes de Globalstar y por lo tanto de Apple de expandir las capacidades y servicios que pueden ofrecer al iPhone desde los satélites. Por ejemplo, inicialmente se podían enviar y recibir sólo mensajes de emergencia, pero recientemente han permitido el envio y recepción de mensajes que no son urgencias en la App de Mensajes.
Lo curioso es que Globalstar es cliente de SpaceX, y les pagan mucho dinero para poner sus satélites en órbita. Es la ironía de los negocios y lo que ocurre cuando apenas (en la práctica) hay una única empresa con la capacidad de poner cosas en órbita que tiene SpaceX, además a un precio mucho más razonable que antaño.

En el Wall Street Journal nos cuentan que además SpaceX ha tenido tensas discusiones con Apple sobre la manera de integrar su servicio de mensajería vía satélite en futuros modelos de iPhone, y aunque eventualmente llegaron a un acuerdo no parece que haya sido una experiencia placentera. Toda la industria de las comunicaciones de smartphone a satélite más allá de la cobertura de telefonía móvil está ahora mismo dando sus primeros pasos, y por eso los acuerdos iniciales son tan importantes como complicados. En el futuro, será algo totalmente normal que cualquier smartphone pueda comunicarse con el resto el mundo vía satélite cuando no haya cobertura celular, incluso para llamadas de voz, pero en este momento estamos en un momento equivalente a un recién nacido de unos pocos días.