Apple sentenciada a pagar 300 millones de dólares a una empresa acaparadora de patentes llamada Optis

A Apple le toca pasar por caja otra vez tras perder, una vez más, un juicio sobre patentes. En este caso se trata de patentes de la empresa Optis, contra quienes estaban defendiéndose de una acusación de la misma de utilización de esas ideas o métodos registrados por los que Apple no había pagado. Se trata de patentes relacionadas con transmisiones de radio de telefonía móvil.

Cámara de pruebas de antenas de Apple, para medir señales de radio
Cámara de pruebas de antenas de Apple, para medir señales de radio.

Según nos cuentan en Reuters, Apple ya había perdido un juicio similar en el que Optis acusaba a Apple de utilizar los métodos descritos en cinco de sus patentes, y debido al cual tuvieron que pagar 506 millones de dólares. Ahora, este nuevo juicio tenía como objetivo determinar si esos 506 millones de dólares eran la cantidad correcta que Apple debia pagar. El juez Rodney Gilstrap en el estado de Texas ha determinado que efectivamente Apple está utilizando las ideas descritas en varias patentes de Optis y varias empresas bajo su paraguas, sin haberlas licenciado previamente, y ha calculado que le deben 300 millones de dólares, significativamente menos, pero aún es mucho dinero.

Aún así, para Apple 300 millones de dólares es literamente el dinero que factuan en unas pocas horas de actividad comercial de un día cualquiera, así que tampoco supondrá un gran trauma, para nada. Optis, por su lado, es una empresa que no utiliza nunca ninguna de las patentes que tiene para fabricar ningún producto, sino que las tienen para poder pedir dinero a otras empresas como Apple y, así, hacerse ricos. Ese es literalmente su modelo de negocio, y en EEUU les va muy bien. Probablemente, el mayor coste de esa empresa después de la compra de patentes, es el que causa su equipo de abogados.

Está no será probablemente la última vez que Apple tenga que sucumbir ante lo que en EEUU llaman patent troll, es decir, un troll de las patentes cuyo único objetivo es utilizar las que adquiere de otras empresas para poder después exigir licenciamiento de las mismas a fabricantes de smartphones o de cualquier otro producto.