Un curioso artículo de The New York Times nos cuenta que la CIA organizó una reunión en una sala cerrada a comunicaciones de ningún tipo en donde se informó a ejecutivos de las empresas más importantes de Silicon Valley sobre los supuestos planes de China de invadir Taiwán en el año 2027. Entre esos ejecutivos, por supuesto, estaba Tim Cook.
La isla de Formosa es reclamada como parte del territorio chino desde que Chiang Kai-shek voló allí desde lo que hoy conocemos como China continental. Voló hacia Taipéi, ciudad más importante de Taiwán, el 10 de diciembre de 1949. Esta fecha marcó su partida definitiva del continente tras la derrota de las fuerzas nacionalistas (KMT) frente a los comunistas en la Guerra Civil China y desde entonces la isla ha vivido en una especie de extraño status quo en el que por un lado tienen un gobierno que evolucionó en una democracia y por otro lado incluso los más ancianos de la isla continúan pensando que son China, mientras los jóvenes, piensan que Taiwán ya tiene una identidad nacional diferente. EEUU y otros países han defendido siempre la isla ante las presiones del gobierno chino, siendo éste uno de los principales puntos de fricción entre China y occidente desde hace mucho tiempo.
China ha sido muy paciente durante décadas, bloqueando cualquier iniciativa política internacional del gobierno de Taiwán (por ejemplo, en Naciones Unidas) al tiempo que esperan el mejor momento de recuperar el control de una isla que interpretan es un territorio rebelde de su país. Por esa razón, nunca ha habido un enfrentamiento armado serio en todo este tiempo, pero siempre presionan con prácticas militares en los bordes de su espacio aéreo o bloqueando las comunicaciones aéreas y marítimas de la isla un tiempo. El gran problema para los que quieren un Taiwán independiente es que la China actual no es la misma que hace 77 años. Ni siquiera es la misma que hace 10 años. Se han convertido en una auténtica potencia mundial de primer nivel en muchos aspectos, incluidos el militar y tecnológico, y Taiwán forma una parte muy importante de ese crecimiento tecnológico, no sólo de China, sino también del resto del mundo, con Apple como una de las empresas destacadas.
Esto por varias razones pero la principal es TSMC, la empresa fabricante de los chips más avanzados del mundo, que es taiwanesa. Fabrica todos los procesadores de Apple, pero es que además de eso también fabrica los de Nvidia, los de las consolas de Microsoft o Sony, los de los ordenadores de medio mundo… y luego todos esos chips son montados en dispositivos electrónicos por Foxconn, una empresa también gigantesca que, sí, lo has adivinado, también es taiwanesa. Otras como Pegatron, Wistron o Quanta Computer son ensambladores (fabricantes) OEM de dispositivos electrónicos, y… ¿lo adivinas? sí, son todas taiwanesas.
Es por esta razón que se puede afirmar sin miedo que Taiwán es el lugar clave que sostiene la industria electrónica y tecnológica de todo el mundo. Todo Silicon Valley y el resto del mundo, también China, depende de Taiwán, y ésta es probablemente también una de las razones por las que han conseguido mantener esta situación sin ataques durante tanto tiempo. Sólo de TSMC depende la mayor parte de la producción de chips de 3 nanómetros, y los nuevos e 2 nanómetros que Apple adoptará en muy poco tiempo.

Ahora, en la CIA y en la administración de Trump quieren empujar a su industria a dejar de depender de Taiwán fabricando todos sus chips en EEUU en lugar de empresas como TSMC, que por otro lado, también está abriendo fábricas en EEUU. Por eso organizan reuniones con los jefazos de Silicon Valley, para intentar meter un poco de miedo y con eso intentar fomentar la inversión en la fabricación de chips en EEUU. Están en lo cierto cuando dicen que es un peligro depender de Taiwán, pero también es muy cierto que hoy en día es simplemente imposible replicar lo que TSMC hace en Taiwán en otros países, por muchas razones. No es una cuestión de dinero, sino de miles de especialistas con muchos años de experiencia en los métodos litográficos ultravioletas más extremos que la tecnología ha conseguido alcanzar hasta ahora.
Habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Si no es la IA lo que acaba con casi todos los trabajos antes, podría ser una enorme crisis económica que muchos llevan años vaticinando o podría ser una enorme guerra que empieza en Taiwán el desencadenante de muchas cosas peores, o quizás nos quedamos sin chips de RAM o GPUs hasta la próxima década, pero sea como fuere, parece que el futuro pinta bastante oscuro por una u otra razón.























