Gene Levoff, ex-directivo de Apple, fue despedido por utilizar información privilegiada para comprar y vender acciones

La Securities and Exchange Commission (SEC) de EEUU es un organismo que se encarga de vigilar que no haya fraudes en la compra y venta de acciones de grandes empresas gracias a información que haya fluido previamente al día en el que se hacen públicos, por ejemplo, datos de facturación, ventas etc. Hoy la SEC es noticia porque han acusado a un antiguo directivo de Apple, Gene Levoff, de haber utilizado información confidencial para comprar o vender acciones antes de que subieran o bajaran. Este directivo es el que firmó, por ejemplo, la adquisición de SensoMotoric Instruments a través de una de las empresas fantasma de Apple en junio del 2017.

Logotipo de Apple con la hoja verde

Lo irónico del caso es que una de las responsabilidades de este directivo en Apple era garantizar que ningún empleado de la compañía utilizaba información confidencial y privilegiada para comprar o vender acciones en los momentos adecuados, algo considerado como un grave delito. Finalmente, parece que fue él mismo quien utilizaba esa información para comprar acciones antes de que Apple anunciara mejores resultados financieros de lo esperado, y las vendía cuando sabía que Apple daría a conocer resultados por debajo de las expectativas.

Esto, ocurrió en repetidas ocasiones entre los años 2011 y 2016. Por ejemplo en año 2015 Levoff supo que Apple anunciaría resultados financieros por debajo de lo esperado en el trimestre fiscal de abril, mayo y junio de ese año. El día 17 de julio vendió casi 10 millones de dólares en acciones de Apple. Todas las que tenía. El día 21 de ese mismo mes Apple dio a conocer esos datos de ventas y el valor de las acciones de la compañía bajó un 4%… pérdidas que él no sufrió al haber vendido sus acciones justo antes de que eso ocurriera.

Según parece, fue despedido de Apple en septiembre de 2018, aunque hasta ahora este dato no había transcendido a los medios de comunicación. Fue el resultado de una investigación que Apple encargó a terceros después de ser contactados por las autoridades legales al final del verano del año pasado, según ha reconocido la propia compañía en declaraciones a Mark Gurman de Bloomberg.