Google, Samsung y muchas otras empresas se ponen del lado de Apple en su disputa con Qualcomm

El enfrentamiento que Qualcomm y Apple están manteniendo se está extendiendo al resto de la industria. Ahora, la Computer & Communications Industry Association, un grupo de empresas entre las que están Google o Samsung y en donde irónicamente Apple no se incluye, apoyan a los de Cupertino en su lucha contra Qualcomm. Todos ellos piensan que Qualcomm está aprovechando su situación casi monopolística en el mercado de los chips de comunicaciones celulares para imponer precios y contratos que perjudican la competencia al bloquear, en la práctica, a otros fabricantes como Intel. Piden que no se bloquee la importación EEUU de iPhones ensamblados fuera de ese país, ya que aunque pueda parecer paradójico, eso les perjudicaría a ellos también al utilizar igualmente chips similares. Qualcomm pide el bloqueo en la frontera de todos los nuevos iPhones que se fabriquen hasta que el juicio que les enfrenta con Apple finalice.

Baseband del iPhone 5 con el logo de Qualcomm

Todo este problema empezó con un requerimiento de la FTC (Federal Trade commission), según Qualcomm instigado por Apple, y tras ese detonante, Apple pidió a Qualcomm que le devolviera 1000 millones de dólares según lo acordado en sus contratos. Desde entonces ambas compañías se demandan mutuamente y hasta ahora estaban prácticamente solas enzarzadas en estos juicios pero en esta última semana, todas las demás empresas de la industria se han puesto del lado de Apple en esta disputa. Mientras tanto, los cuatro principales ensambladores de dispositivos electrónicos taiwaneses, socios de Apple y el resto de fabricantes de apartados en multitud de proyectos, también han demandado a Qualcomm. Se trata de nombres que han pasado por las páginas de iPhoneros en muchas ocasiones; Foxconn, Compal, Pegatron y Wistron.

Dicho de manera rápida y sencilla, ahora mismo toda la industria de la electrónica se está enfrentando a Qualcomm, uniendo fuerzas para acabar con lo que todos opinan son prácticas monopolísticas que perjudican sus negocios y la competencia en general. parece que, en esta situación, Qualcomm está en una posición muy difícil, enojando a prácticamente todos sus clientes al mismo tiempo, después de tensiones que probablemente llevan años ocurriendo.

Qualcomm fabrica chips que en realidad son sistemas informáticos completos, es decir, mini-ordenadores con su memoria RAM, CPU etc que se encargan, con su propio mini-sistema operativo, de gestionar las conexiones celulares de cualquier teléfono móvil, ordenador o tableta. Cuándo hay que cambiar de antena, qué frecuencia utilizar, si es un cliente autorizado o no, la gestión de la tarjeta SIM, el salto de una antena a otra, la gestión de los errores y su corrección, la búsqueda de nuevas redes, la gestión de la potencia de la radio cuando uno se desplaza entre varias antenas, etc. Todo esto, es lo que gestionan esos chips, llamados comúnmente baseband. Éste mini ordenador era lo que decidía, en los primeros días del iPhone, si la máquina estaba desbloqueada para utilizar una sola red de telefonía móvil o no, y lo que había que desbloquear para conseguir liberar el terminal y poder utilizarlo con cualquier compañía. Hoy en día todo esto ya no es necesario porque es relativamente fácil conseguir un iPhone libre de fábrica, no subvencionado por una operadora de telefonía móvil.

Qualcomm tiene una posición muy buena como proveedor de estos chips porque durante más de 15 años ha fabricado los más punteros y rápidos, año tras año, y casi siempre los primeros en poder conectar a redes celulares de última generación. Es una empresa que, aunque diseña y fabrica chips para otras finalidades, ha destacado siempre en esta especialidad de los basebands. Esto les ha permitido acaparar casi todo el mercado y convertirse prácticamente en un monopolio, lo que dicho de otra manera, les permite fijar precios de mercado y muchas otras condiciones que ahora Apple, Samsung, Google y muchas otras empresas consideran injustas. Esta cadena de demandas que ahora recibe Qualcomm, ha sido el resultado de muchos años de un probable abuso de posición dominante en el mercado. Mientras tanto, en Intel, se frotan las manos, porque sus chips de baseband probablemente empiecen a aparecer cada vez en más smartphones. Apple ya lo utiliza en un porcentaje de todos los iPhone 7 que fabrica, aunque por ahora no consiguen llegar a los mismos rendimientos que ofrecen los chips equivalentes de Qualcomm.

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