Teníamos curiosidad por saber cómo serían los nuevos AirTag 2 por dentro para saber si Apple ha corregido un problema (o virtud, según se vea) de diseño de la primera generación: Era fácil modificarlos para que dejaran de emitir ningún sonido, algo que es útil por ejemplo si se quieren utilizar fraudulentamente para seguir a una persona sin su conocimiento. Cuando un AirTag va con una persona que no es la de la cuenta que lo ha configurado, emiten un sonido para alertar de que se lleva uno encima. Así, se evita que se puedan utilizar para seguir a otras personas. Sin embargo, con unas pequeñas tijeras es posible cortar un pequeño cable de cobre en su interior que deshabilita el altavoz, y así, dejan de emitir sonido alguno, haciéndolos virtualmente indetectables a poco que se escondan un poco en la ropa, mochila o un vehículo.

Pues bien, la respuesta es que en esta segunda generación, efectivamente, es más difícil inhabilitar el altavoz interno, pero no es imposible. Con un soldador y algo de pericia, es relativamente fácil desconectarlo de la placa base, y, de nuevo, conseguir un dispositivo de seguimiento perfecto, que además ahora tiene más rango de detección que antes gracias a las mejoras de esta nueva versión.
Así lo podemos ver en este vídeo de iFixit en donde abren uno para que nosotros no tengamos que hacerlo.























