El emulador de consolas de Nintendo Delta 1.6 ya es compatible con el iPad

Delta, el famoso emulador de todas las versiones de la consola Game Boy, Nintendo 64 o Nintendo DS, se ha actualizado para ampliar su compatibilidad al iPad. Ahora, podremos utilizar en la tablet de Apple este emulador y jugar a juegos de Game Boy Advance o la Game Boy de toda la vida en pantalla grande, con unos píxeles como puños, nunca mejor dicho.

Delta en su version 1.6 añade compatibilidad con el iPad
El emulador de Game Boy más popular de iOS, Delta, se actualiza a su version 1.6 y añade compatibilidad con el iPad.

Esto son grandes noticias para todos los usuarios de iPad, una máquina que puede ser un increíble emulador de sistemas ahora considerados retro pero que pueden ser complicados de emular, como PS2 o Dreamcast, pero que aún no ha llegado a eso. Al menos, poco a poco, vamos recibiendo más y más emuladores en la App Store, así que suponemos que llegar a esos niveles es sólo cuestión de tiempo.

Por ahora, disfrutemos de este nuevo Delta 1.6 con soporte para iPad. Puedes conectar mandos externos Bluetooth y el juego se pausa si cambias de App, hasta que vuelves a Delta a pantalla completa. Recuerda que el emulador sólo se puede descargar de la App Store sin juegos, y que luego tú tienes que añadirlos por tu cuenta, encontrándolos por tu cuenta.

Al contrario de lo que te dicen en muchos lugares, de que si tienes el juego original de Game Boy entonces puedes utilizar el fichero de la ROM descargado para jugar legalmente, no es cierto. Cuando compras un cartucho, compras el derecho a jugar a ese cartucho. A esa copia, y a ninguna otra. Ni tienes derecho a copiarla, ni a jugar la versión en fichero ROM que haya hecho otra persona. Normalmente no hay problema pero es importante dejar esto muy claro y no confundir las cosas. Ocurre lo mismo con la música; Compras un CD, y tienes derecho a escuchar ese CD, no otro, ni otra copia, sino esa que te has comprado. Lo que compras, no es el CD en sí, sino el derecho a escuchar una copia determinada. Con los juegos pasa lo mismo y si los programadores de ese videojuego no lo ponen a la venta de nuevo, entonces no se puede decir que sea legal jugarlo pero muy probablemente nadie vaya a ir a tu casa a comprobarlo.

Todo esto puede ser injusto, sin duda, pero es cómo funciona la industria de los derechos audiovisuales desde hace décadas.

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